Todo pasaba con suma rapidez a su alrededor, apenas recordaba por qué era perseguido, pero sabía que había hecho algo malo, algo que no debería haber hecho. Los latidos de su corazón resonaban tanto que no podía oír nada de lo que sucedía en su entorno. Se miró las manos y descubrío que se encontraban cubiertas de sangre que brillaba a la luz de la luna, estaba a punto de desvanecerse.
“Oh Dios, ¿que me ha hecho perder la razón de este modo? No merezco ir a tu reino, oh Señor.”-pensó mientras continuaba su ardua escapatoria. Apenas le quedaban fuerzas para seguir corriendo cuando descubrió un pequeño cementerio. “ ¡No recordaba que en este pueblo hubiese un cementerio!” - se dijo.
En circunstancias normales no hubiese cruzado el umbral de un Camposantoy menos enana noche de luna llena pero, al sentirse tan aturdido y verlo como la única forma posible de librarse de sus perseguidores penetró en el interior.
Todo estaba lleno de tumbas abandonadas y ramas que se enganchaban en sus pies como los gélidos brazos de la muerte agarran al moribundo antes de que expire y abandone el reino de los vivos. Le pareció ver un resplandor entre unos arbustos y se acercó tan rápido como sus piernas temblorosas y cansadas se lo permitieron. Cuando se encontraba a escasos metros de la extraña luz descubrió que era un anómalo fuego que desprendía una luz blanquecina. “ Dios, apiadate de este pobre pecador errante y confuso. No me dejes caer en el reino de las tinieblas.” -susurró. Acto seguido se lanzó al fuego gritando- "El fuego es purificador, limpiará mi alma!"
Tuesday, November 14, 2006
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