Él piensa que todos podríamos llegar a ser plenamente felices si no tratásemos de cambiar por lo que los demás piensen de nuestra forma de ver la vida, si hiciéramos lo que nos apeteciese en cada momento siempre y cuando no perjudicásemos a nadie.
Le gustaría llegar a entender la forma de pensar de cada persona pero sabe que no es posible, formas de vivir que a él le parecen tan esclavas, absurdas o tediosas son el ideal de vida de algún amigo suyo.
Él consigue encontrarle el sentido a vivir en el campo, cuidando animales y manteniendo un contacto pleno con la naturaleza pero le parece que pasarse la vida leyendo novelas históricas y manteniendo largas conversaciones a la luz de la luna con historiadores es desperdiciar el escaso tiempo que estamos en este mundo. "¿Por qué leer y hablar pudiendo actuar?" Tampoco le parece una vida sustancial la de la persona que vive como en un sueño, observándolo todo, imaginando, admirando cada minucia y exagerando sus emociones y sentimientos más profundos. "¿Por qué tratar de ver la belleza más allá de donde la hay? ¿Por qué no llevar una vida más realista? Está bien utilizar la imaginación pero no tan excesivamente."
A pesar de todo lo que él piensa, es consciente de que cada uno tiene su propia forma de ver la vida y aunque la de muchas personas no coincida con la suya, no tiene por qué ser mejor una que otra, él a aprendido a respetar y a no tratar de cambiar la forma de ser de las personas.
Al fin y al cabo, si todos viéramos las cosas de la misma manera el mundo sería tan aburrido...